Sobre mí

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Quizás una frase que puede definir bien la forma en la que se han ido orientando mis pasos en la vida sea esta: “casi todo lo que haga será insignificante, pero es muy importante que lo haga” Mahatma Gandhi. 

 

Son los pequeños pasos los que te llevan de un lado a otro, pequeños si, y muchas veces llenos de incertidumbre. Pero sin esos primeros pasos que se dan nos convertiríamos en seres estáticos, cosa que en una vida cambiante y en movimiento como esta ayuda poco a veces.
De este modo mis periplos en el mundo de la psicología se iniciaron a raíz de la curiosidad  y también de la incomprensión del sufrimiento humano. Siempre he pensado y pienso que cada uno y cada una de nosotros tenemos en nuestro interior la capacidad de desarrollar todo nuestro potencial y vivir una vida plena, llena de paz y bienestar.
El problema es que desde nuestros inicios en el mundo aprendemos muchas cosas que nos impiden desarrollar ese potencial, generando así dificultades, insatisfacciones, miedos, limitaciones…, en definitiva sufrimiento.
Por ello, me empeñé en aprender un poco de todo esto: en los libros, reflexionando sobre mi propia vida y la de quienes me rodean, en mi experiencia con cada uno y cada una de mis pacientes y en los infinitos cursos que realizo para estar lo más actualizada posible.
Tengo la suerte de trabajar con niños y niñas, adolescentes, adultos, parejas y grupos. Y esto me da la oportunidad de observar y comprender desde distintos prismas y en sus distintas etapas y formas de interacción, los procesos por los que pasamos las personas. Observo dónde solemos atascarnos, qué mecanismos aprendemos en nuestros primeros años, cuáles repetimos como patrones automáticos aún sabiendo que  ya  no nos son muy beneficiosos, y muchas muchas cosas más.
Y en todo esto ando, aprendiendo cada día y acompañando, en mi caminar de pequeños pasos, a algunas personas que deciden conocerse más,  aprender más sobre quiénes son, sobre cómo se relacionan, que deciden cuidarse mejor, qué quieren aprender sobre sus hijos o hijas, etc.
En definitiva, que tienen la valentía de mirar adentro para ir resolviendo aspectos y situaciones que les preocupan o les generan malestar, pudiendo de ese modo vivir en armonía. Ya que como decía Jung “El que mira hacia adentro despierta.”

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